martes, diciembre 20, 2011

El Barça líquido

Cada vez que Messi marca uno de sus goles planetarios, un adjetivo se suicida, con lo que la necrológica de los adjetivos suicidados alcanza un tamaño formidable, hasta el punto que el diccionario anda lanzando señales de socorro. La misma suerte están corriendo los conocidos adverbios de tiempo, lugar y cantidad desde que Xavi, Iniesta y Cesc decidieran cambiar la oración completa del juego. Y no digamos los pronombres, temerosos de Busquets, capaz de conjugar los posesivos con los indefinidos sin el menor rubor. 

La mirada tradicional con que veíamos el fútbol ya no sirve para desmenuzar al Pep Team. Estamos obligados a cambiar de ojos para comprender lo que está sucediendo, no sea que nos quedemos ciegos por no ver la realidad del cambio histórico que está sugiriendo este equipo en el fútbol mundial. No son únicamente sus triunfos y victorias, imprescindibles como gasolina del cambio, sino el modo de jugar, la metamorfosis incesante que generan sus futbolistas, el derribo de muros tópicos e ideas preconcebidas como el físico, el músculo, los especialistas o los complementos, arrasado todo por la potencia del fluido. El Barça decidió hacerse líquido para burlar todas las presas y compuertas. Hacerse agua para escurrirse entre los dedos del equipo rival. Ya no es la flexibilidad del junco que se dobla ante el huracán, sino la propia ausencia de forma, la desaparición del cuerpo, puro escapismo sobre el césped.

Explicó Zygmunt Bauman en su Modernidad Líquida que las identidades han dejado de ser sólidas en tanto que soluciones permanentes y definitivas, transformándose en un cambio constante de forma. De ahí que podamos hablar ya de un Barça líquido, alejado de criterios inamovibles y bases sólidas, pues parece haber adoptado la ingravidez como paradigma de la alquimia guardiolista. Consciente que con la vocación ofensiva y los conceptos básicos del juego no le bastaban para superar los obstáculos que, día a día, crecen y se multiplican, el entrenador optó por avanzar en la búsqueda de la fluidez y todas las decisiones adoptadas caminan en dicha dirección: abandono de la solidez, desaparición de las formas clásicas, apuesta por el equipo líquido, del que no se adivina su principio ni su final, ni quién es quién. Donde todo es disimulo y nada es lo que parece, ni el portero ni el extremo, ni el lateral ni el goleador. Equipo impostor que parece una cosa y hace la contraria: sin gente en las áreas, golea y se defiende mejor que cualquiera. Carente de forma reconocible, su fluidez le hace huir de los dibujos estáticos y las formas definibles, consiguiendo que el contrario no pueda atrapar nunca ese fantasma en forma de agua que se desliza entre las manos sin hacer ruido, casi sin mojar.


- Publicado en Sport (20-XII-2011)

lunes, diciembre 19, 2011

José Ángel Pozo, delantero estrella de Valdebebas, deja el Real Madrid y se va al Manchester City

José Ángel Pozo, el delantero centro más prometedor de toda la cantera del Real Madrid, fichará por el Manchester City en los próximos días, en cuanto se abra el mercado invernal. La marcha de Pozo se formalizará mediante acuerdo de compra por parte del equipo inglés, pese a que por ley, dada la edad del jugador (15 años, 15-Marzo-1996), su relación contractual con el Madrid no podía tener carácter profesional. El City ha elegido esta fórmula para mantener sus buenas relaciones con el Madrid, pese a que podría haber fichado directamente al delantero nacido en Fuengirola sin llegar a ningún pacto económico con el club merengue. Pozo, internacional Sub17, llegó al Madrid en verano de 2008, procedente del UD Fuengirola, y no podrá ejecutar el contrato con el equipo inglés hasta cumplir los 16 años, dentro de unos tres meses.

Además del City, también Arsenal, Chelsea y Liverpool pujaron por Pozo, un jugador prodigioso que interpreta de maravilla todas las artes del ataque, sea el remate desde cualquier zona y con ambos pies, sea el regate dentro del área. Su mejor virtud, sin embargo, es el control en banda y la diagonal hacia dentro, donde resulta imparable. A finales de la pasada temporada, militando aún en el Cadete B disputó el Mundialito Sub-17 con el Juvenil C merengue, siendo determinante en el empate que logró frente al Barça de Sergi Barjuán (resuelto en los penalties a favor de  los culés). Aquella tarde, Pozo fue un tormento para los centrales blaugrana, Robert Costa y Brian Oliván, dos años mayores.

Pese a aquella exhibición, la dirección deportiva del Madrid decidió que Pozo formaría parte del Cadete A en el presente curso, lo que ha sido fuente de conflicto desde el mes de agosto. El entorno del jugador considera que estaba preparado para jugar una o dos categorías por encima, posiblemente incluso en el Juvenil B. Las discrepancias sobre la orientación deportiva del chico no han sido la única causa de la marcha: los equipos ingleses ofrecieron cantidades muy superiores (hasta 8 o 10 veces mayores) que lo que percibía en el Real Madrid, así como el compromiso de que la próxima temporada formará parte del Reserves, el equipo filial, donde se reunirá con Denis Suárez, fichado el pasado verano al Celta, y con Joan Ángel Román, contratado en 2009. El club inglés ha decidido apostar firmemente por el fútbol de categorías inferiores de la mano de Patrick Vieira, habiendo programado una inversión de 160 millones de euros en la construcción de una gran ciudad deportiva.

A instancias de los responsables de Valdebebas, el propio presidente del Real Madrid, Florentino Pérez, medió en el asunto, llegando a reunirse con el jugador durante unos minutos para intentar lograr su permanencia. Sin embargo, la decisión de Pozo no cambió por la reunión y hace diez días estuvo en Manchester con su familia para firmar el trato con el City. Sus padres se encuentran ya en la ciudad inglesa concretando los detalles del nuevo domicilio y colegio. El jugador empezó a despedirse ayer de sus compañeros de equipo, segundo clasificado en la Liga madrileña, a tres puntos del Atlético de Madrid. Desde hace un mes y medio, Pozo no ha jugado ni un solo minuto con su equipo, a causa de una lesión en la espalda. El club blanco suplirá su marcha mediante la inminente contratacion de Javier González Argal, delantero cántabro de 15 años que milita en el Laredo desde el pasado verano, adonde llegó procedente del Athletic de Bilbao, que se unirá a Dorian Babunski, fichado en verano del Cornellà.

De la Santísima Trinidad a la Sagrada Familia

Durante un tiempo fueron la Santísima Trinidad: se juntaban Messi, Xavi e Iniesta y de ahí salía un milagro. Xavi, con ese rostro de contable de los de antes, de aquellos que no hacían trampas en las cuentas de resultados, sacaba su cartabón de arquitecto antiguo y dibujaba líneas precisas y volúmenes exactos. Iniesta, aventurero del último pase, jugaba con una brújula en el cerebro para no perder el norte en la selva enemiga. Messi, el de los pies ligeros, improvisaba sinfonías inacabables como un Mozart moderno. Eran la Santísima Trinidad, pilares de la tierra blaugrana.

Hasta que Pep, gran evolucionador del fútbol contemporáneo, decidió ampliar el número de mariposas estruendosas y convirtió su equipo de solistas milagrosos en la Sagrada Familia, cuyo epítome dice que el fútbol es de los centrocampistas. Juntó clónicos, no sólo para ser más, sino porque eran los mejores. Descartó el viejo equilibrio entre polos opuestos y cargó el equipo con gente parecida, reforzando su punto fuerte: el dominio del balón, a partir del cual se construye este fantástico castillo que alberga al Barça de los prodigios. Interpretó el Quinteto para Clarinete en el Bernabéu pero, no contento con ello, redobló la mano ante el Santos y sembró de centrocampistas el césped, hijos de La Masia, intérpretes de un idioma futbolístico que quiebra tópicos y prejuicios. Dijo el Barça: el balón es mío, de la familia, de esta sagrada familia. Y no hubo más. Se esfumó el rival ante el verso impactante de los poetas con botas, luciérnagas imperiales que se han acostumbrado a conquistar finales a base de sustraer el balón y quedárselo en propiedad.

Para ampliar la trinidad y convertirla en familia numerosa llegó Cesc, de hechuras impostoras; ascendió Thiago, violinista en todos los tejados; se adelantó Alves, el galope hecho hombre; y se engrandeció Busquets, futbolista anónimo, conductor en la oscuridad, obligado por contrato a tocar siempre de primera: héroe del silencio. Juntos todos ellos dieron un paso más en esta afrenta contracultural: cuando el mundo sigue afirmando que lo importante reside en las áreas, el Barça pasa por ellas de puntillas. Descifra jeroglíficos interminables en el centro del campo y sólo pisa el área para clavar su aguijón imperturbable en el cuerpo sometido de un rival que siempre ve pasar el balón lejos de sus botas. El balón, el balón, aquella vieja idea: dominar el balón, ordenarse a partir del cuero, mover, desordenar, desalentar desde la posesión de calidad. El juego de este equipo viene de tiempos lejanos, pues clava sus raíces en la Hungría dorada, en la derrotada Holanda y en el Brasil de la alegría socrática; y fabrica su modernidad en el Dream Team de Cruyff y el Ajax de Van Gaal. De todos ellos ha sacado partido este Guardiola talibán del juego de posición, profeta del centrocampismo fino como esencia del fútbol que predica.

Abróchense los cinturones, dijo el primer día. Trece títulos después siguen circulando el balón al primer toque, ampliando la familia, exaltando el pase y honrando a sus mayores. Apoteosis del rondo, sublimación de la idea.

- Publicado en El Periódico (18-XII-2011)

domingo, diciembre 18, 2011

La apoteosis del rondo

1.- Palabras de Xavi Hernández en Senda de Campeones: “Paso y me muevo o paso y me quedo; me ofrezco y te ayudo; te miro y me paro y levanto la cabeza y miro y, sobre todo, abro el campo. Quien tiene el balón es el dueño del juego. Esta es la escuela de Joan Vilà y de Albert Benaiges, de Johan Cruyff y de Pep Guardiola. Esto es el Barça”.

2.- Palabras de Pep Guardiola en el Bernabéu, respondiendo a Guillem Balagué: “I have the ball, I pass the ball; I have the ball, I pass the ball. We have the ball, we pass the ball”. El balón, el tuétano del Barça.

3.- En 1972, Laureano Ruiz introdujo en las categorías inferiores del Barça un método de entrenamiento que bautizó como “rondo”. En 1988, Johan Cruyff lo inoculó en todo el sistema arterial del Barça. Desde entonces, el rondo es un método pero, sobre todo, un símbolo. Dominar el balón y no perderlo nunca. Un idea de fútbol que hoy ha alcanzado otro nuevo peldaño en su exaltación.

4.- Apoteosis de la idea a partir de la propia alineación. Sin delanteros, con cinco centrocampistas más Messi. Dos falsos extremos (Alves y Thiago) estirando la lona. Números impostores que exige una mirada nueva para comprender un modo diferente de jugar. El lateral vive como extremo (Alves); el goleador habita en el centro del campo (Messi); el mejor defensor no es defensa (Xavi); el creativo se fija en la banda (Thiago). Números mentirosos, otra visión del fútbol. La obra de Pep.

5.- La defensa de 3 dejó de ser noticia. Incluso Piqué, tallo largo, se ha acostumbrado a ese sistema flexible, que planta sus reales en la línea del centro del campo. En la transición ataque-defensa, Busquets se sitúa como segundo central por la izquierda y Alves retrocede como un bólido para consolidar. Puyol, que empezó de lateral, va camino de terminar su carrera (aunque eso parece ir para muy largo) en  la misma posición, gracias a la evolución del concepto defensivo del equipo.

6.- El débil rigor táctico de Alves como lateral se transforma en virtud ejemplar cuando se ubica de extremo. Convertido en Alves multiusos, capaz de completar dos roles en un mismo minuto, fijando al defensa contrario, yéndose de él para sembrar el caos en el área rival, y, al mismo tiempo, recuperar balones en zona defensiva con la energía atómica que le impulsa.

7.- Busquets imperial como conductor silencioso: el Conducator. Maestro del eje vertical. Antes era el controlador del eje horizontal, pero ha dado otro paso más, siendo capaz de incrustarse como cuarto central cuando conviene y plantarse arriba como plataforma y lanzadera. Si el Busquets vertical se ubica en zona de tres cuartos, ¿qué puede esperar el rival?

8.- Que le aplasten, como así ha ocurrido. La primera media hora de esta final ha sido la apoteosis del rondo, sublimación de los roles metamorfoseados. Un enjambre de pequeñas avispas se han apropiado del balón y picoteado al Santos brasileiro, sucedáneo de sí mismo. Como quien sufre un shock post-traumático, Neymar lo ha definido con una frase sencilla: “Hoy hemos aprendido a jugar a fútbol”.

9.- El Barça de Wembley, el Barça de Roma, el Barça de las finales… Diez victorias en 11 finales disputadas. Impasible en su propuesta, goleador sin delanteros, dictador del balón. Equipo histórico en toda la acepción, fruto de una idea germinada en futbolistas geniales y sazonada por un cocinero minucioso y detallista. Un Guardiola más cruyffista que Cruyff, estajanovista del balón, apostador profesional en las virtudes de la idea. Sin este Guardiola enardecido en su convicción de que el fútbol es de los centrocampistas y en su vocación por atacar sin medida, sin este Guardiola no se comprendería el Barça de los prodigios.

10.- Por supuesto, Messi y el pánico que siembra a su paso. Messi, goles en todas las competiciones, iguala el récord de Pedro, un récord que parece viejo y sólo tenía dos años de vida. Y le supera porque ha dado pases de gol también en las seis competiciones. Con Messi habrá un problema: cuando quiera editarse el DVD de sus mejores goles, el disco duro no tendrá capacidad para incluir todas las maravillas. Dentro de 25 años, a los nuevos aficionados les costará abarcar la magnitud completa de lo que significa este jugador.

y 11.- Fontàs, símbolo definitivo para que once futbolistas de La Masia hayan vivido esta final aplastante, prisionera de Xavi e Iniesta, apóstoles privilegiados de la idea, futbolistas en cuatro dimensiones, fuera de normas, probablemente irrepetibles: “Paso y me muevo o paso y me quedo; me ofrezco y te ayudo; te miro y me paro y levanto la cabeza y miro y, sobre todo, abro el campo. Esto es el Barça”.

- Santos-Barça (Mundial de Clubes, Final). 18-Diciembre-2011. Yokohama. 0-4 (Messi, Xavi, Cesc, Messi)

Di María y Benzema, pareja salvaje

1.- El Real Madrid vuelve a los parámetros de juego que tan buen resultado le dieron en los últimos meses: Xabi con guardaespaldas (esta vez, Lass); salida lavolpiana de balón, con laterales montados en campo contrario; enganche que dirige todas las operaciones en el frente de ataque; y doble falso 9 fijando a los cuatro defensas por los pasillos interiores. Vuelve a sus goleadas.

2.- La novedad es que Di María ocupa el rol de Özil, víctima de su discreta actuación en el Clásico. Y el argentino es otra cosa: no tiene la suavidad de terciopelo del alemán, pero a cambio posee una intensidad que le hace formidable. Aparece, interviene, se desgasta, cruza y asiste con puntualidad de relojero suizo. En la banda, sus virtudes son notables; en el enganche, resultan diferenciales.

3.- Al ocupar Di María el centro, su rol en banda es para Callejón, fruto del mérito demostrado en pasados encuentros. El canterano posee la misma efervescencia que el argentino, pero con repertorio más reducido aunque suficiente para rendir. Y cada vez que está, llega su gol, valor clave en estos tiempos.

4.- Con estos parámetros, el Madrid vuelve a sentirse cómodo. En fase defensiva, como mínimo seis hombres quedan detrás del balón, más la ayuda de Di María y Callejón. En fase ofensiva, sólo se quedan tres atrás y el resto inclina el campo contra el área rival. El Sevilla ha manejado bien el balón en el primer tiempo, con criterio, pero no le ha bastado ante la rotundidad de las acciones madridistas frente a la portería de Varas.

5.- El primer gol de Cristiano Ronaldo es un monumento a la visión de Di María, con un memorable pase combado con el exterior del pie. Lo ha ejecutado desde el eje central, metiendo el balón entre los defensas para que llegara a botas del portugués. Y la posición de éste y de Benzema es otro paradigma del doble falso 9, incrustados ambos entre lateral y central de cada banda, derrotados de antemano los cuatro por la posición ingrávida de ambos puntas, innovación táctica de este curso.

6.- Con el gol a favor, el Madrid adopta su “otra” piel, la del equipo replegado. Y le ocurre lo que tantas veces: el Sevilla le domina hasta encajonarle en el área pequeña. Los resultados positivos parecen darle la razón al equipo blanco, que sufre y recibe remates fenomenales, pero encaja los golpes en el hígado de Casillas sin caer noqueado. Casillas, tantas veces criticado por parte de los aficionados: que si sus salidas, que si sus despejes, que si su juego de pies… Casillas monumental, el de los reflejos de águila.

7.- Di María asiste para el primero y para el segundo. El tercero es un cañonazo fuera de serie de Cristiano Ronaldo, que recibe un caramelo de Benzema previo robo de Di María: descomunal disparo desde lejos que se va alejando de Varas, impotente ante el uppercut. Un bazooka en la pierna, mira telecóspica en la retina, imparable mordida de tiburón.

8.- El cuarto es Di María en estado puro, justo cuando el oxígeno empezaba a faltarle, víctima de la fatiga por su viaje transoceánico. Se ha lanzado como un torpedo por la vacía banda izquierda y concluido con el empeine exterior, en un golpeo prodigioso, cerrando un partido excepcional.

9.- Excepcional Benzema: el delantero silencioso. No hace ruido ni levanta pasiones, pero su movilidad es inigualable. Lee las jugadas con antelación y elige siempre el movimiento adecuado: se acerca o se aleja, pasa o cruza, siempre con tino, siempre con sentido. Este hombre es un fenómeno del movimiento envasado al vacío. Di María y Benzema, pareja salvaje.

10.- Pepe, como tantas otras veces, en su negra versión. Marcelo, sombra de sí mismo como en aquellos días que se enfrenta a sus fantasmas, esta noche contra Navas. En conjunto, salvando el permanente rigor táctico de Arbeloa, la defensa madridista ha mostrado su peor cara, aquella que les obliga a pagarle una mariscada a Casillas.

y 11.- Kanouté y Campaña. El pasado y el futuro de un Sevilla que parece haber olvidado sus proezas de hace un lustro. Kanouté, un recital para controlar el balón en la punta de ataque, ordenar a su equipo desde su faro y marcar las pausas y los tiempos. Campaña, jovencito sin miedo, resistente para cabalgar las praderas y certero para dar el último pase.

- Sevilla-Real Madrid (Liga, 17ª jornada). 17-Diciembre-2011. Sánchez Pizjuán. 2-6 (Cristiano, Callejón, Cristiano, Di María, Navas, Cristiano, Altintop, Negredo)

sábado, diciembre 17, 2011

La reconversión (temporal) de Cesc

Cesc llegador, en vez de Cesc creador. He ahí un cambio significativo y una sorpresa para todas las previsiones veraniegas. Fàbregas llegaba para ser el hilo conductor entre los 31 años de Xavi y los 16 de Samper, pero ese hilo conductor es más emocional que táctico. Cesc ya es uno de los guardianes del modelo, pero ese concepto está más relacionado con su identificación con la filosofía de juego que con su rol táctico. Por lo menos, momentáneamente. Apenas aterrizado, Guardiola le ubicó en posiciones de llegada. Contra el Oporto, en la Supercopa europea, le esperábamos en la base creativa, pero apareció en el vértice atacante y fue el cuchillo que corta la mantequilla. Más adelante, cuando la Real Sociedad logra el gol del empate en Anoeta, Fàbregas es retrasado a la altura de Xavi para dar consistencia a la construcción, pero ahí se muestra menos fluido que en la última fase del campo. Y este problema lo volveremos a ver cada vez que se ubica en la base creativa, como en el primer tiempo del Bernabéu.

Pep y el propio jugador han analizado varias veces el asunto, llegando a las mismas conclusiones: hay una gran comodidad y acierto “inesperado” en la posición de llegador; pero lagunas y dificultades en las fases defensivas y también cierta dispersión de esfuerzos alrededor del balón. No han mencionado su poca fluidez en el puesto de Xavi, por lo que estamos pendientes de conocer si la corrección de errores será un proceso temporal de reaprendizaje o bien quedará reconvertido definitivamente en un interior de vocación ofensiva, con presencia de tres cuartos hacia arriba. Por el momento, este papel de llegador (que le ha llevado a ser el auténtico falso 9 en muchos partidos) ha provocado un Barça más vertiginoso y menos paciente, que interpreta un juego de posición menos ortodoxo pese a contar con cuatro centrocampistas por dentro más Messi. A cambio, los volantes que se alternan en las dos o tres posiciones interiores acumulan más de 20 goles en partidos oficiales (Cesc 10, Xavi 6, Iniesta 3, Thiago y Keita 1), cifra inusitada en otros tiempos.

Este papel especial de Fàbregas, opuesto al que interpreta Thiago, del que se esperaba un último pase y se ha asentado como creador desde la base, ha roto costumbres muy arraigadas en las circulaciones de los centrocampistas. A cambio, abre otras opciones, más verticales y directas, y ha obligado a todos los habitantes de las tierras medias a incrementar su concentración para construir nuevos hábitos de relación. En lo que no hay ninguna duda es que Fàbregas ya es hilo conductor en liderazgo emocional y como guardián del tesoro: cuando en algún vestuario haya que gritar que el estilo de juego no se discute, ahí estará él, como ahora está Xavi. 

jueves, diciembre 15, 2011

Villa como reto

1.- Ejercicio de ataque-defensa sin conos, como lo ha definido @natarroyo en twitter. Ejercicio de supervivencia qatarí. Encastillados y enmurallados, con nueve jugadores dentro de su área. Demostración de que el número no compensa la mediocridad. Guardameta y defensas de Al Sadd son prueba de ello, aunque para aprovechar esos regalos el lateral derecho del equipo que ataca ha de estar dentro del área, como ha ocurrido con Adriano, reconvertido ya en el nuevo Goiko.

2.- Partido plano, sin más. Barça aposentado en campo del rival y a tirar de manual del juego de posición, bien interpretado, mejor aprovechado. Confirmación (quizás momentánea) de que el falso 9 se había tomado vacaciones. Rombo en el centro, con Keita en vértice inferior y Messi en el superior, extremos abiertos en banda (Pedro y Adriano) y delantero centro clásico fijando centrales y barriendo toda la frontal del área. Primero Villa, más tarde Alexis.

y 3.- La dura lesión de Villa contiene una fuerte carga psicológica, superior a la propia futbolística. Para el jugador, que estaba pasando una época complicada ante su reducida capacidad goleadora, y para el equipo, que tiene en Villa a uno de sus pilares tácticos, aunque pase desapercibido a bastantes observadores. Uno y otros se enfrentarán a un nuevo reto de superación emocional (y físico) que deberán salvar desde la colectividad íntima del vestuario, como han hecho en tantos precedentes complicados.

- Al Sadd-Barça (Mundial de Clubes, Semifinal) 15-Diciembre-2011. Yokohama. 0-4 (Adriano, Adriano, Keita, Maxwell)

miércoles, diciembre 14, 2011

18 titulares y el Principio Hologramático

Si a los 14 futbolistas que jugaron en el Bernabéu se le añaden el central en mejor estado de forma (Mascherano), un lateral que puede jugar en las cuatro esquinas del campo (Adriano), el centrocampista emergente (Thiago) y un extremo guardioliano puro (Cuenca), resulta que el entrenador del Barça dispone de 18 titulares, algo jamás visto ni siquiera imaginado en las cuatro temporadas de Pep al frente del equipo. Así que, tras un inicio trastabilleante de curso, el técnico se planta en el Mundial de Clubes con más herramientas que nunca para seguir evolucionando y construyendo la leyenda de este equipo ya histórico.

El Barça 4.0 pasa por el centro del campo. Siempre fue así, pero ahora lo es mucho más. Si Guardiola cree que el fútbol es de los centrocampistas, lo está demostrando con esa decisión de alinear cuatro de ellos por partido, sea en forma de rombo, de trapecio o de diamante a base de incluir en él a Leo Messi, que ha dejado de ser falso 9 para convertirse en un líbero por toda la cancha. Reforzar su punto fuerte: esa ha sido la decisión estratégica de Pep. En vez de blindar sus debilidades ha reforzado sus fortalezas. Más centrocampistas y del mismo perfil. Clónicos de Xavi e Iniesta, el modelo a seguir.

Semejante apuesta atenta contra uno de los pilares del fútbol tradicional: el Principio de Complementariedad, que pretende equilibrar siempre las cualidades dentro de un mismo equipo, ubicando a un destructor al lado del creativo, músculo junto al cerebro. Guardiola busca el efecto opuesto: juntar gente similar para darle aún más fuerza a su propuesta: junto a un creador, otro creador. Y junto a éste, otro más. Muerte a los complementos, apuesta por los iguales. Entendiendo que en cada uno de ellos se contiene el modelo completo de juego (Principio Hologramático definido por Óscar Cano).

La decisión conlleva una consecuencia inevitable: Si refuerzas con mayor número de centrocampistas iguales, deberás reducir el número de defensas. A Pep no le importa lo más mínimo. Su defensas de tres apenas tiene riesgos si su equipo es capaz de cumplir la premisa básica: someter al rival a partir del juego de posición y el dominio del balón. De ahí que grandes estadios como San Siro o el Bernabéu hayan vivido la escenificación de dicha defensa escuálida: en todos esos partidos, el Barça se adueñó del balón y sometió al rival. No importó con cuántos defensas defendiera.

Aún menos le preocupa con cuantos atacantes nominales salta al campo. Todos llegan. No están, pero aparecen. Hay días que precisa situar dos extremos muy abiertos en bandas para estirar la defensa rival como quien tensa un mantel antes de colocarlo sobre la mesa. En otros, falsea todo el ataque, como ante el Real Madrid, frente al que sólo jugó Alexis Sánchez de atacante, aunque interpretando diversos papeles según marcaba el guión que iba dictando Guardiola. La consecuencia de todo ello es que donde antes había delanteros, subdivididos a su vez en delantero centro o extremos, ahora simplemente hay atacantes: de lo especializado a lo genérico, guiño interesante.

Cesc Fàbregas ejemplifica todo lo anterior. Fichado como teórico hilo conductor entre Xavi e Iniesta y la pléyade de jovencitos que florecen en La Masia (Thiago, Sergi Roberto, Espinosa, Samper, Kaptoum…), en realidad ha sido reconvertido de arquitecto en pistolero. Le esperábamos en la base creativa junto (o en lugar de) Xavi y le encontramos de falso 9 supliendo a Messi, transformado en atacante universal, que igual llega por dentro para acariciar en cien toques que por fuera para cabecear como un inglés testarudo. Reinventado o quizás esperando a reaprender lo que olvidó del idioma Barça.

No todo es idílico, sin embargo, y David Villa sería el paradigma de la dificultad adaptativa. En Villa confluyen dos crisis: la goleadora, una crisis clásica, que no despertaría más revuelo que el propio del rematador encasquillado a la espera de mejores días; y la de adaptación a un estilo de juego que exige de sus intérpretes una metamorfosis inusitada. Con voluntad de hierro, el Guaje pelea por seguir reformateándose, pero en la competencia le superan dos hijos de la casa (Pedro y Cuenca), que juegan de memoria y a ciegas, y el chileno Alexis, un diamante en bruto al que Guardiola parece decidido en convertir en atacante demoledor.

- Colaboración para En Línea de Gol