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Perarnau Blog
Fútbol de Hoy
jueves, diciembre 29, 2011
martes, diciembre 20, 2011
El Barça líquido
Cada vez que Messi marca uno de sus goles planetarios, un adjetivo se
suicida, con lo que la necrológica de los adjetivos suicidados alcanza
un tamaño formidable, hasta el punto que el diccionario anda lanzando
señales de socorro. La misma suerte están corriendo los conocidos
adverbios de tiempo, lugar y cantidad desde que Xavi, Iniesta y Cesc
decidieran cambiar la oración completa del juego. Y no digamos los
pronombres, temerosos de Busquets, capaz de conjugar los posesivos con
los indefinidos sin el menor rubor.
La mirada tradicional con que
veíamos el fútbol ya no sirve para desmenuzar al Pep Team. Estamos
obligados a cambiar de ojos para comprender lo que está sucediendo, no
sea que nos quedemos ciegos por no ver la realidad del cambio histórico
que está sugiriendo este equipo en el fútbol mundial. No son únicamente
sus triunfos y victorias, imprescindibles como gasolina del cambio, sino
el modo de jugar, la metamorfosis incesante que generan sus
futbolistas, el derribo de muros tópicos e ideas preconcebidas como el
físico, el músculo, los especialistas o los complementos, arrasado todo
por la potencia del fluido. El Barça decidió hacerse líquido para burlar
todas las presas y compuertas. Hacerse agua para escurrirse entre los
dedos del equipo rival. Ya no es la flexibilidad del junco que se dobla
ante el huracán, sino la propia ausencia de forma, la desaparición del
cuerpo, puro escapismo sobre el césped.
Explicó Zygmunt Bauman en
su Modernidad Líquida que las identidades han dejado de ser sólidas en
tanto que soluciones permanentes y definitivas, transformándose en un
cambio constante de forma. De ahí que podamos hablar ya de un Barça
líquido, alejado de criterios inamovibles y bases sólidas, pues parece
haber adoptado la ingravidez como paradigma de la alquimia guardiolista.
Consciente que con la vocación ofensiva y los conceptos básicos del
juego no le bastaban para superar los obstáculos que, día a día, crecen y
se multiplican, el entrenador optó por avanzar en la búsqueda de la
fluidez y todas las decisiones adoptadas caminan en dicha dirección:
abandono de la solidez, desaparición de las formas clásicas, apuesta por
el equipo líquido, del que no se adivina su principio ni su final, ni
quién es quién. Donde todo es disimulo y nada es lo que parece, ni el
portero ni el extremo, ni el lateral ni el goleador. Equipo impostor que
parece una cosa y hace la contraria: sin gente en las áreas, golea y se
defiende mejor que cualquiera. Carente de forma reconocible, su fluidez
le hace huir de los dibujos estáticos y las formas definibles,
consiguiendo que el contrario no pueda atrapar nunca ese fantasma en
forma de agua que se desliza entre las manos sin hacer ruido, casi sin
mojar.
- Publicado en Sport (20-XII-2011)
lunes, diciembre 19, 2011
José Ángel Pozo, delantero estrella de Valdebebas, deja el Real Madrid y se va al Manchester City
José Ángel Pozo, el
delantero centro más prometedor de toda la cantera del Real Madrid, fichará por el Manchester
City en los próximos días, en cuanto se abra el mercado invernal. La marcha de
Pozo se formalizará mediante acuerdo de compra por parte del equipo inglés,
pese a que por ley, dada la edad del jugador (15 años, 15-Marzo-1996), su
relación contractual con el Madrid no podía tener carácter profesional. El City
ha elegido esta fórmula para mantener sus buenas relaciones con el Madrid, pese
a que podría haber fichado directamente al delantero nacido en Fuengirola sin llegar a ningún
pacto económico con el club merengue. Pozo, internacional Sub17, llegó al Madrid en verano de 2008, procedente
del UD Fuengirola, y no podrá ejecutar el contrato con el equipo inglés hasta cumplir los 16 años, dentro de unos tres meses.
Además del City, también
Arsenal, Chelsea y Liverpool pujaron por Pozo, un jugador prodigioso que
interpreta de maravilla todas las artes del ataque, sea el remate desde
cualquier zona y con ambos pies, sea el regate dentro del área. Su mejor
virtud, sin embargo, es el control en banda y la diagonal hacia dentro, donde
resulta imparable. A finales de la pasada temporada, militando aún en el Cadete
B disputó el Mundialito Sub-17 con el Juvenil C merengue, siendo determinante
en el empate que logró frente al Barça de Sergi Barjuán (resuelto en los
penalties a favor de los culés). Aquella
tarde, Pozo fue un tormento para los centrales blaugrana, Robert Costa y Brian
Oliván, dos años mayores.
Pese a aquella exhibición, la
dirección deportiva del Madrid decidió que Pozo formaría parte del Cadete A en
el presente curso, lo que ha sido fuente de conflicto desde el mes de agosto.
El entorno del jugador considera que estaba preparado para jugar una o dos
categorías por encima, posiblemente incluso en el Juvenil B. Las discrepancias sobre
la orientación deportiva del chico no han sido la única causa de la marcha: los
equipos ingleses ofrecieron cantidades muy superiores (hasta 8 o 10 veces
mayores) que lo que percibía en el Real Madrid, así como el compromiso de que
la próxima temporada formará parte del Reserves, el equipo filial, donde se reunirá con Denis
Suárez, fichado el pasado verano al Celta, y con Joan Ángel Román, contratado
en 2009. El club inglés ha decidido apostar firmemente por el fútbol de categorías
inferiores de la mano de Patrick Vieira, habiendo programado una inversión de
160 millones de euros en la construcción de una gran ciudad deportiva.
A instancias de los
responsables de Valdebebas, el propio presidente del Real Madrid, Florentino Pérez,
medió en el asunto, llegando a reunirse con el jugador durante unos minutos para intentar lograr su permanencia. Sin
embargo, la decisión de Pozo no cambió por la reunión y hace diez días estuvo en Manchester con su familia para firmar el trato con el City. Sus padres se encuentran ya en la ciudad inglesa concretando los detalles del nuevo domicilio y colegio. El jugador empezó a despedirse ayer de
sus compañeros de equipo, segundo clasificado en la Liga madrileña, a tres
puntos del Atlético de Madrid. Desde hace un mes y medio, Pozo no ha jugado ni un solo minuto con su equipo, a causa de una lesión en la espalda. El club blanco suplirá su marcha mediante la inminente contratacion de Javier González
Argal, delantero cántabro de 15 años que milita en el Laredo desde el pasado verano,
adonde llegó procedente del Athletic de Bilbao, que se unirá a Dorian Babunski,
fichado en verano del Cornellà.
De la Santísima Trinidad a la Sagrada Familia
Durante un tiempo fueron
la Santísima Trinidad: se juntaban Messi, Xavi e Iniesta y de ahí salía un
milagro. Xavi, con ese rostro de contable de los de antes, de aquellos que no
hacían trampas en las cuentas de resultados, sacaba su cartabón de arquitecto
antiguo y dibujaba líneas precisas y volúmenes exactos. Iniesta, aventurero del
último pase, jugaba con una brújula en el cerebro para no perder el norte en la
selva enemiga. Messi, el de los pies ligeros, improvisaba sinfonías inacabables
como un Mozart moderno. Eran la Santísima Trinidad, pilares de la tierra
blaugrana.
Hasta que Pep, gran
evolucionador del fútbol contemporáneo, decidió ampliar el número de mariposas
estruendosas y convirtió su equipo de solistas milagrosos en la Sagrada
Familia, cuyo epítome dice que el fútbol es de los centrocampistas. Juntó
clónicos, no sólo para ser más, sino porque eran los mejores. Descartó el viejo
equilibrio entre polos opuestos y cargó el equipo con gente parecida,
reforzando su punto fuerte: el dominio del balón, a partir del cual se
construye este fantástico castillo que alberga al Barça de los prodigios.
Interpretó el Quinteto para Clarinete en el Bernabéu pero, no contento con
ello, redobló la mano ante el Santos y sembró de centrocampistas el césped,
hijos de La Masia, intérpretes de un idioma futbolístico que quiebra tópicos y
prejuicios. Dijo el Barça: el balón es mío, de la familia, de esta sagrada
familia. Y no hubo más. Se esfumó el rival ante el verso impactante de los
poetas con botas, luciérnagas imperiales que se han acostumbrado a conquistar
finales a base de sustraer el balón y quedárselo en propiedad.
Para ampliar la trinidad
y convertirla en familia numerosa llegó Cesc, de hechuras impostoras; ascendió
Thiago, violinista en todos los tejados; se adelantó Alves, el galope hecho
hombre; y se engrandeció Busquets, futbolista anónimo, conductor en la
oscuridad, obligado por contrato a tocar siempre de primera: héroe del
silencio. Juntos todos ellos dieron un paso más en esta afrenta contracultural:
cuando el mundo sigue afirmando que lo importante reside en las áreas, el Barça
pasa por ellas de puntillas. Descifra jeroglíficos interminables en el centro
del campo y sólo pisa el área para clavar su aguijón imperturbable en el cuerpo
sometido de un rival que siempre ve pasar el balón lejos de sus botas. El
balón, el balón, aquella vieja idea: dominar el balón, ordenarse a partir del
cuero, mover, desordenar, desalentar desde la posesión de calidad. El juego de
este equipo viene de tiempos lejanos, pues clava sus raíces en la Hungría
dorada, en la derrotada Holanda y en el Brasil de la alegría socrática; y
fabrica su modernidad en el Dream Team de Cruyff y el Ajax de Van Gaal. De
todos ellos ha sacado partido este Guardiola talibán del juego de posición,
profeta del centrocampismo fino como esencia del fútbol que predica.
Abróchense los cinturones,
dijo el primer día. Trece títulos después siguen circulando el balón al primer
toque, ampliando la familia, exaltando el pase y honrando a sus mayores. Apoteosis
del rondo, sublimación de la idea.
- Publicado en El Periódico (18-XII-2011)
domingo, diciembre 18, 2011
La apoteosis del rondo
1.- Palabras de Xavi Hernández
en Senda de Campeones: “Paso y me muevo o paso y me quedo; me ofrezco y te
ayudo; te miro y me paro y levanto la cabeza y miro y, sobre todo, abro el
campo. Quien tiene el balón es el dueño del juego. Esta es la escuela de Joan
Vilà y de Albert Benaiges, de Johan Cruyff y de Pep Guardiola. Esto es el Barça”.
2.- Palabras de
Pep Guardiola en el Bernabéu, respondiendo a Guillem Balagué: “I have the ball,
I pass the ball; I have the ball, I pass the ball. We have the ball, we pass
the ball”. El balón, el tuétano del Barça.
3.- En 1972, Laureano Ruiz
introdujo en las categorías inferiores del Barça un método de entrenamiento que
bautizó como “rondo”. En 1988, Johan Cruyff lo inoculó en todo el sistema
arterial del Barça. Desde entonces, el rondo es un método pero, sobre todo, un símbolo.
Dominar el balón y no perderlo nunca. Un idea de fútbol que hoy ha alcanzado
otro nuevo peldaño en su exaltación.
4.- Apoteosis de la idea a
partir de la propia alineación. Sin delanteros, con cinco centrocampistas más Messi.
Dos falsos extremos (Alves y Thiago) estirando la lona. Números impostores que
exige una mirada nueva para comprender un modo diferente de jugar. El lateral
vive como extremo (Alves); el goleador habita en el centro del campo (Messi);
el mejor defensor no es defensa (Xavi); el creativo se fija
en la banda (Thiago). Números mentirosos, otra visión del fútbol. La obra de
Pep.
5.- La defensa de 3 dejó de
ser noticia. Incluso Piqué, tallo largo, se ha acostumbrado a ese sistema
flexible, que planta sus reales en la línea del centro del campo. En la
transición ataque-defensa, Busquets se sitúa como segundo central por la
izquierda y Alves retrocede como un bólido para consolidar. Puyol, que empezó
de lateral, va camino de terminar su carrera (aunque eso parece ir para muy
largo) en la misma posición, gracias a la
evolución del concepto defensivo del equipo.
6.- El débil rigor táctico de
Alves como lateral se transforma en virtud ejemplar cuando se ubica de extremo. Convertido en
Alves multiusos, capaz de completar dos roles en un mismo minuto, fijando al
defensa contrario, yéndose de él para sembrar el caos en el área rival, y, al
mismo tiempo, recuperar balones en zona defensiva con la energía atómica que le
impulsa.
7.- Busquets imperial como
conductor silencioso: el Conducator. Maestro del eje vertical. Antes era el
controlador del eje horizontal, pero ha dado otro paso más, siendo capaz de
incrustarse como cuarto central cuando conviene y plantarse arriba como
plataforma y lanzadera. Si el Busquets vertical se ubica en zona de tres cuartos, ¿qué
puede esperar el rival?
8.- Que le aplasten, como así
ha ocurrido. La primera media hora de esta final ha sido la apoteosis del
rondo, sublimación de los roles metamorfoseados. Un enjambre de pequeñas
avispas se han apropiado del balón y picoteado al Santos brasileiro, sucedáneo
de sí mismo. Como quien sufre un shock post-traumático, Neymar lo ha definido con
una frase sencilla: “Hoy hemos aprendido a jugar a fútbol”.
9.- El Barça de Wembley, el
Barça de Roma, el Barça de las finales… Diez victorias en 11 finales disputadas. Impasible en su propuesta,
goleador sin delanteros, dictador del balón. Equipo histórico en toda la acepción,
fruto de una idea germinada en futbolistas geniales y sazonada por un cocinero minucioso
y detallista. Un Guardiola más cruyffista que Cruyff, estajanovista del balón,
apostador profesional en las virtudes de la idea. Sin este Guardiola enardecido
en su convicción de que el fútbol es de los centrocampistas y en su vocación
por atacar sin medida, sin este Guardiola no se comprendería el Barça de los
prodigios.
10.- Por supuesto, Messi y el
pánico que siembra a su paso. Messi, goles en todas las competiciones, iguala
el récord de Pedro, un récord que parece viejo y sólo tenía dos años de vida. Y
le supera porque ha dado pases de gol también en las seis competiciones. Con
Messi habrá un problema: cuando quiera editarse el DVD de sus mejores goles,
el disco duro no tendrá capacidad para incluir todas las maravillas. Dentro de
25 años, a los nuevos aficionados les costará abarcar la magnitud completa de lo que significa
este jugador.
y 11.- Fontàs, símbolo definitivo
para que once futbolistas de La Masia hayan vivido esta final aplastante, prisionera de Xavi
e Iniesta, apóstoles privilegiados de la idea, futbolistas en cuatro
dimensiones, fuera de normas, probablemente irrepetibles: “Paso y me muevo o
paso y me quedo; me ofrezco y te ayudo; te miro y me paro y levanto la cabeza y
miro y, sobre todo, abro el campo. Esto es el Barça”.
- Santos-Barça (Mundial de Clubes, Final). 18-Diciembre-2011. Yokohama. 0-4 (Messi, Xavi, Cesc, Messi)
Di María y Benzema, pareja salvaje
1.- El Real Madrid vuelve a
los parámetros de juego que tan buen resultado le dieron en los últimos meses:
Xabi con guardaespaldas (esta vez, Lass); salida lavolpiana de balón, con laterales
montados en campo contrario; enganche que dirige todas las operaciones en el
frente de ataque; y doble falso 9 fijando a los cuatro defensas por los
pasillos interiores. Vuelve a sus goleadas.
2.- La novedad es que Di María
ocupa el rol de Özil, víctima de su discreta actuación en el Clásico. Y el
argentino es otra cosa: no tiene la suavidad de terciopelo del alemán, pero a
cambio posee una intensidad que le hace formidable. Aparece, interviene, se
desgasta, cruza y asiste con puntualidad de relojero suizo. En la banda, sus
virtudes son notables; en el enganche, resultan diferenciales.
3.- Al ocupar Di María el
centro, su rol en banda es para Callejón, fruto del mérito demostrado en
pasados encuentros. El canterano posee la misma efervescencia que el argentino,
pero con repertorio más reducido aunque suficiente para rendir. Y cada vez que
está, llega su gol, valor clave en estos tiempos.
4.- Con estos parámetros, el
Madrid vuelve a sentirse cómodo. En fase defensiva, como mínimo seis hombres quedan
detrás del balón, más la ayuda de Di María y Callejón. En fase ofensiva, sólo
se quedan tres atrás y el resto inclina el campo contra el área rival. El
Sevilla ha manejado bien el balón en el primer tiempo, con criterio, pero no le
ha bastado ante la rotundidad de las acciones madridistas frente a la portería de
Varas.
5.- El primer gol de
Cristiano Ronaldo es un monumento a la visión de Di María, con un memorable pase
combado con el exterior del pie. Lo ha ejecutado desde el eje central, metiendo
el balón entre los defensas para que llegara a botas del portugués. Y la
posición de éste y de Benzema es otro paradigma del doble falso 9, incrustados ambos
entre lateral y central de cada banda, derrotados de antemano los cuatro por la
posición ingrávida de ambos puntas, innovación táctica de este curso.
6.- Con el gol a favor, el
Madrid adopta su “otra” piel, la del equipo replegado. Y le ocurre lo que
tantas veces: el Sevilla le domina hasta encajonarle en el área pequeña. Los
resultados positivos parecen darle la razón al equipo blanco, que sufre y
recibe remates fenomenales, pero encaja los golpes en el hígado de Casillas sin
caer noqueado. Casillas, tantas veces criticado por parte de los aficionados: que si
sus salidas, que si sus despejes, que si su juego de pies… Casillas monumental,
el de los reflejos de águila.
7.- Di María asiste para el primero
y para el segundo. El tercero es un cañonazo fuera de serie de Cristiano
Ronaldo, que recibe un caramelo de Benzema previo robo de Di María: descomunal disparo desde lejos que se va alejando de Varas,
impotente ante el uppercut. Un bazooka en la pierna, mira telecóspica en la
retina, imparable mordida de tiburón.
8.- El cuarto es Di María en estado puro,
justo cuando el oxígeno empezaba a faltarle, víctima de la fatiga por su viaje
transoceánico. Se ha lanzado como un torpedo por la vacía banda izquierda y concluido
con el empeine exterior, en un golpeo prodigioso, cerrando un partido
excepcional.
9.- Excepcional Benzema: el
delantero silencioso. No hace ruido ni levanta pasiones, pero su movilidad es
inigualable. Lee las jugadas con antelación y elige siempre el movimiento
adecuado: se acerca o se aleja, pasa o cruza, siempre con tino, siempre con sentido. Este hombre es
un fenómeno del movimiento envasado al vacío. Di María y Benzema, pareja salvaje.
10.- Pepe, como tantas otras
veces, en su negra versión. Marcelo, sombra de sí mismo como en aquellos días que se enfrenta a sus fantasmas, esta noche contra Navas. En conjunto, salvando el
permanente rigor táctico de Arbeloa, la defensa madridista ha mostrado su peor
cara, aquella que les obliga a pagarle una mariscada a Casillas.
y 11.- Kanouté y Campaña. El
pasado y el futuro de un Sevilla que parece haber olvidado sus proezas de hace un lustro. Kanouté, un recital para controlar el balón en
la punta de ataque, ordenar a su equipo desde su faro y marcar las pausas y
los tiempos. Campaña, jovencito sin miedo, resistente para cabalgar las
praderas y certero para dar el último pase.
- Sevilla-Real Madrid (Liga, 17ª jornada). 17-Diciembre-2011. Sánchez Pizjuán. 2-6 (Cristiano, Callejón, Cristiano, Di María, Navas, Cristiano, Altintop, Negredo)
sábado, diciembre 17, 2011
La reconversión (temporal) de Cesc
Cesc llegador, en vez de Cesc creador. He ahí un cambio significativo
y una sorpresa para todas las previsiones veraniegas. Fàbregas llegaba
para ser el hilo conductor entre los 31 años de Xavi y los 16 de Samper,
pero ese hilo conductor es más emocional que táctico. Cesc ya es uno de
los guardianes del modelo, pero ese concepto está más relacionado con
su identificación con la filosofía de juego que con su rol táctico. Por
lo menos, momentáneamente. Apenas aterrizado, Guardiola le ubicó en
posiciones de llegada. Contra el Oporto, en la Supercopa europea, le
esperábamos en la base creativa, pero apareció en el vértice atacante y
fue el cuchillo que corta la mantequilla. Más adelante, cuando la Real
Sociedad logra el gol del empate en Anoeta, Fàbregas es retrasado a la
altura de Xavi para dar consistencia a la construcción, pero ahí se
muestra menos fluido que en la última fase del campo. Y este problema lo
volveremos a ver cada vez que se ubica en la base creativa, como en el
primer tiempo del Bernabéu.
Pep y el propio jugador han analizado varias veces el asunto, llegando a las mismas conclusiones: hay una gran comodidad y acierto “inesperado” en la posición de llegador; pero lagunas y dificultades en las fases defensivas y también cierta dispersión de esfuerzos alrededor del balón. No han mencionado su poca fluidez en el puesto de Xavi, por lo que estamos pendientes de conocer si la corrección de errores será un proceso temporal de reaprendizaje o bien quedará reconvertido definitivamente en un interior de vocación ofensiva, con presencia de tres cuartos hacia arriba. Por el momento, este papel de llegador (que le ha llevado a ser el auténtico falso 9 en muchos partidos) ha provocado un Barça más vertiginoso y menos paciente, que interpreta un juego de posición menos ortodoxo pese a contar con cuatro centrocampistas por dentro más Messi. A cambio, los volantes que se alternan en las dos o tres posiciones interiores acumulan más de 20 goles en partidos oficiales (Cesc 10, Xavi 6, Iniesta 3, Thiago y Keita 1), cifra inusitada en otros tiempos.
Este papel especial de Fàbregas, opuesto al que interpreta Thiago, del que se esperaba un último pase y se ha asentado como creador desde la base, ha roto costumbres muy arraigadas en las circulaciones de los centrocampistas. A cambio, abre otras opciones, más verticales y directas, y ha obligado a todos los habitantes de las tierras medias a incrementar su concentración para construir nuevos hábitos de relación. En lo que no hay ninguna duda es que Fàbregas ya es hilo conductor en liderazgo emocional y como guardián del tesoro: cuando en algún vestuario haya que gritar que el estilo de juego no se discute, ahí estará él, como ahora está Xavi.
Pep y el propio jugador han analizado varias veces el asunto, llegando a las mismas conclusiones: hay una gran comodidad y acierto “inesperado” en la posición de llegador; pero lagunas y dificultades en las fases defensivas y también cierta dispersión de esfuerzos alrededor del balón. No han mencionado su poca fluidez en el puesto de Xavi, por lo que estamos pendientes de conocer si la corrección de errores será un proceso temporal de reaprendizaje o bien quedará reconvertido definitivamente en un interior de vocación ofensiva, con presencia de tres cuartos hacia arriba. Por el momento, este papel de llegador (que le ha llevado a ser el auténtico falso 9 en muchos partidos) ha provocado un Barça más vertiginoso y menos paciente, que interpreta un juego de posición menos ortodoxo pese a contar con cuatro centrocampistas por dentro más Messi. A cambio, los volantes que se alternan en las dos o tres posiciones interiores acumulan más de 20 goles en partidos oficiales (Cesc 10, Xavi 6, Iniesta 3, Thiago y Keita 1), cifra inusitada en otros tiempos.
Este papel especial de Fàbregas, opuesto al que interpreta Thiago, del que se esperaba un último pase y se ha asentado como creador desde la base, ha roto costumbres muy arraigadas en las circulaciones de los centrocampistas. A cambio, abre otras opciones, más verticales y directas, y ha obligado a todos los habitantes de las tierras medias a incrementar su concentración para construir nuevos hábitos de relación. En lo que no hay ninguna duda es que Fàbregas ya es hilo conductor en liderazgo emocional y como guardián del tesoro: cuando en algún vestuario haya que gritar que el estilo de juego no se discute, ahí estará él, como ahora está Xavi.
jueves, diciembre 15, 2011
Villa como reto
1.- Ejercicio de ataque-defensa
sin conos, como lo ha definido @natarroyo en twitter. Ejercicio de supervivencia
qatarí. Encastillados y enmurallados, con nueve jugadores dentro de su área. Demostración
de que el número no compensa la mediocridad. Guardameta y defensas de Al Sadd son prueba
de ello, aunque para aprovechar esos regalos el lateral derecho del equipo que
ataca ha de estar dentro del área, como ha ocurrido con Adriano, reconvertido
ya en el nuevo Goiko.
2.- Partido plano, sin más.
Barça aposentado en campo del rival y a tirar de manual del juego de posición,
bien interpretado, mejor aprovechado. Confirmación (quizás momentánea) de que
el falso 9 se había tomado vacaciones. Rombo en el centro, con Keita en vértice
inferior y Messi en el superior, extremos abiertos en banda (Pedro y Adriano) y
delantero centro clásico fijando centrales y barriendo toda la frontal del área.
Primero Villa, más tarde Alexis.
y 3.- La dura lesión de Villa contiene
una fuerte carga psicológica, superior a la propia futbolística. Para el
jugador, que estaba pasando una época complicada ante su reducida capacidad
goleadora, y para el equipo, que tiene en Villa a uno de sus pilares tácticos,
aunque pase desapercibido a bastantes observadores. Uno y otros se enfrentarán
a un nuevo reto de superación emocional (y físico) que deberán salvar desde la
colectividad íntima del vestuario, como han hecho en tantos precedentes complicados.
- Al Sadd-Barça (Mundial de
Clubes, Semifinal) 15-Diciembre-2011. Yokohama. 0-4 (Adriano, Adriano, Keita,
Maxwell)
miércoles, diciembre 14, 2011
18 titulares y el Principio Hologramático
Si a los 14 futbolistas
que jugaron en el Bernabéu se le añaden el central en mejor estado de forma
(Mascherano), un lateral que puede jugar en las cuatro esquinas del campo
(Adriano), el centrocampista emergente (Thiago) y un extremo guardioliano puro
(Cuenca), resulta que el entrenador del Barça dispone de 18 titulares, algo
jamás visto ni siquiera imaginado en las cuatro temporadas de Pep al frente del
equipo. Así que, tras un inicio trastabilleante de curso, el técnico se planta
en el Mundial de Clubes con más herramientas que nunca para seguir
evolucionando y construyendo la leyenda de este equipo ya histórico.
El Barça 4.0 pasa por el
centro del campo. Siempre fue así, pero ahora lo es mucho más. Si Guardiola
cree que el fútbol es de los centrocampistas, lo está demostrando con esa
decisión de alinear cuatro de ellos por partido, sea en forma de rombo, de
trapecio o de diamante a base de incluir en él a Leo Messi, que ha dejado de
ser falso 9 para convertirse en un líbero por toda la cancha. Reforzar su punto
fuerte: esa ha sido la decisión estratégica de Pep. En vez de blindar sus
debilidades ha reforzado sus fortalezas. Más centrocampistas y del mismo
perfil. Clónicos de Xavi e Iniesta, el modelo a seguir.
Semejante apuesta atenta
contra uno de los pilares del fútbol tradicional: el Principio de
Complementariedad, que pretende equilibrar siempre las cualidades dentro de un
mismo equipo, ubicando a un destructor al lado del creativo, músculo junto al
cerebro. Guardiola busca el efecto opuesto: juntar gente similar para darle aún
más fuerza a su propuesta: junto a un creador, otro creador. Y junto a éste,
otro más. Muerte a los complementos, apuesta por los iguales. Entendiendo que
en cada uno de ellos se contiene el modelo completo de juego (Principio
Hologramático definido por Óscar Cano).
La decisión conlleva una
consecuencia inevitable: Si refuerzas con mayor número de centrocampistas
iguales, deberás reducir el número de defensas. A Pep no le importa lo más
mínimo. Su defensas de tres apenas tiene riesgos si su equipo es capaz de
cumplir la premisa básica: someter al rival a partir del juego de posición y el
dominio del balón. De ahí que grandes estadios como San Siro o el Bernabéu
hayan vivido la escenificación de dicha defensa escuálida: en todos esos
partidos, el Barça se adueñó del balón y sometió al rival. No importó con
cuántos defensas defendiera.
Aún menos le preocupa con
cuantos atacantes nominales salta al campo. Todos llegan. No están, pero
aparecen. Hay días que precisa situar dos extremos muy abiertos en bandas para
estirar la defensa rival como quien tensa un mantel antes de colocarlo sobre la
mesa. En otros, falsea todo el ataque, como ante el Real Madrid, frente al que
sólo jugó Alexis Sánchez de atacante, aunque interpretando diversos papeles
según marcaba el guión que iba dictando Guardiola. La consecuencia de todo ello
es que donde antes había delanteros, subdivididos a su vez en delantero centro
o extremos, ahora simplemente hay atacantes: de lo especializado a lo genérico,
guiño interesante.
Cesc Fàbregas ejemplifica
todo lo anterior. Fichado como teórico hilo conductor entre Xavi e Iniesta y la
pléyade de jovencitos que florecen en La Masia (Thiago, Sergi Roberto, Espinosa,
Samper, Kaptoum…), en realidad ha sido reconvertido de arquitecto en pistolero.
Le esperábamos en la base creativa junto (o en lugar de) Xavi y le encontramos
de falso 9 supliendo a Messi, transformado en atacante universal, que igual
llega por dentro para acariciar en cien toques que por fuera para cabecear como
un inglés testarudo. Reinventado o quizás esperando a reaprender lo que olvidó
del idioma Barça.
No todo es idílico, sin
embargo, y David Villa sería el paradigma de la dificultad adaptativa. En Villa
confluyen dos crisis: la goleadora, una crisis clásica, que no despertaría más
revuelo que el propio del rematador encasquillado a la espera de mejores días;
y la de adaptación a un estilo de juego que exige de sus intérpretes una
metamorfosis inusitada. Con voluntad de hierro, el Guaje pelea por seguir
reformateándose, pero en la competencia le superan dos hijos de la casa (Pedro
y Cuenca), que juegan de memoria y a ciegas, y el chileno Alexis, un diamante
en bruto al que Guardiola parece decidido en convertir en atacante demoledor.
- Colaboración para En Línea de Gol
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